
Estamos acostumbrados a leer artículos sobre los casos de éxito de implantación de sistemas de aprendizaje on line, sus bondades y sus ventajas (que son muchas) a la hora de llevar a cabo una acción formativa en el entorno empresarial.
Sin embargo no son tantas las veces en las que se nos comenta que este paradigma de formación no ha funcionado, o no tan bien como se esperaba.
Vamos a hacer un pequeño repaso por cuatro puntos fundamentales que deben tenerse en cuenta a la hora de implantar, y no fracasar, un sistema de formación on line en el ámbito laboral.
Adaptación de los alumnos a una metodología distinta a la que están acostumbrados
Es evidente que la formación tradicional está muy arraigada en todos nosotros, el modelo presencial profesor-alumno nos acompaña desde pequeños, es el primero que conocemos y en muchas ocasiones el único. Por supuesto que este modelo es muy válido, interesante y necesario y es claro que no se va a abandonar, sin embargo la resistencia al cambio por parte del alumnado a conocer nuevos métodos es una de las primeras barreras que se deben vencer.
En este caso es labor fundamental del tutor acercar al alumno las herramientas y las metodologías de trabajo, romper las barreras que puedan suponer el uso de nuevas tecnologías e integrar en el alumno una nueva manera de hacer las cosas como algo natural.
Medios técnicos
La tecnología es un factor indisoluble del modelo de formación on line, y para algunas organizaciones puede suponer un escollo importante. En estos casos es muy importante pararse a pensar qué medios técnicos son necesarios y de cuáles se disponen. No todas las soluciones son adecuadas para todo el mundo y mientras que en algunos casos puede ser necesario hacer un despliegue técnico importante en muchos otros se puede delegar estas tareas en empresas especializadas.
Dejarse asesorar por profesionales es la opción más correcta en cualquiera de los casos.
Contenidos
Por norma general éste suele ser uno de los apartados donde se falla con más frecuencia. A veces se tiende a pensar que por el mero hecho de que la formación se realice con un ordenador a través de internet los contenidos van a estar a la altura, pero es fundamental hacer un repaso de todo el material que se pretende ofrecer al alumno, tanto en fondo (claridad, corrección, exactitud, material actualizado, etc.) como en la forma (formatos de texto, multimedia, interactividad, etc.).
Por lo tanto, es responsabilidad del departamento de recursos humanos o formación comprobar todo este material, evaluarlo y rechazarlo en caso de que no se ajuste a unos mínimos de calidad.
Discrepancia entre las necesidades reales y la formación ofrecida
Por último, comentar algo qué parece evidente pero que también se suele pasar por alto, y es que antes de llevar a cabo una acción formativa se debe examinar con detalle cuales son las necesidades reales del alumnado, sobre todo en el entorno empresarial. Son innumerables los casos de gente que conozco que están muy insatisfechos con la formación que reciben en sus puestos de trabajo, y generalmente es porque no entienden la relación entre la formación que reciben y el desempeño de sus tareas cotidianas, y en muchas ocasiones es debido a que esta relación ni siquiera existe.
Encontrar un equilibrio entre lo que la gente de tu organización quiere y lo que realmente necesita es un factor clave para que el proceso de formación no se malogre antes de empezar. Como regla de oro en este caso escuchar al alumno puede ahorrarnos problemas posteriores de falta de interés, lo que termina traduciéndose en una inversión en formación completamente desaprovechada.
Seguramente, y como conclusión, el mejor consejo que se puede ofrecer es que la utilización del sentido común, el trabajo previo de evaluación de necesidades, el seguimiento de las actividades durante todo el proceso así como la implicación de todos los involucrados son las mejores garantías de llevar a buen término el plan de formación en tu empresa.
Pedro Collado
Programador en GRUPO CONFORSA







Realmente, me parece muy importante que la formación que se recibe en la empresa sea útil y necesaria. Y desde luego, si los contenidos del curso en cuestión no son de calidad… no hacemos nada.
La adaptación a la metodología y los medios técnicos necesarios son cuestiones que creo se van a ir superando, pues cada vez estamos más habituados a realizar cursos on line, que además son cada vez más accesibles.
Creo que tiene razón Pedro, muchas veces estamos insatisfechos con la formación recibida, porque realmente no sabemos qué es lo que necesitamos para desempeñar nuestro trabajo.
Estamos acostumbrados a tratar el tema de la calidad de la formación, de los cursos, de los contenidos…. pero en ocasiones como alumnos, nos matriculamos en un curso sin valorar si realmente lo vamos a aprovechar o si sería más útil dedicar ese dinero y tiempo a otro curso que sí nos va a ser de mayor utilidad, personal y profesionalmente.