
Los nuevos escenarios para la formación implican nuevos roles para los docentes. Puede parecer que, dado que las tecnologías de los entornos de formación e-learning ofrecen al alumno múltiples recursos, información y materiales para su formación, el tutor pierde su función como transmisor de información.
Sin embargo, esto no significa que deje de jugar un papel muy importante en el proceso formativo, pues estas tecnologías llevan al tutor a desempeñar otros papeles, aparte del tradicional rol de profesor.
El tutor de e-learning es consultor de información, pues tiene que buscar los datos y recursos para la formación, así como para atender la demanda de información adicional por parte de los alumnos. Pasa pues de ser la fuente de información a ser el encargado de facilitar la información.
El tutor debe ser guía en el aprendizaje. Por la propia naturaleza de este tipo de formación, a veces el alumno puede sentirse un poco “desamparado”. El formador es el único que puede guiar y aconsejar al alumno sobre el mejor camino para alcanzar los objetivos formativos. También será clave a la hora de motivar al alumno para el logro de estos objetivos.
La formación virtual dificulta la socialización de los alumnos. Por ello, es bueno que el tutor fomente la cohesión del grupo animando a los participantes a compartir información y a participar en la discusión de la misma, dado que esto favorece un aprendizaje de forma conjunta y evita el aislamiento de los alumnos.
A menudo el tutor tendrá que diseñar y adaptar los contenidos de sus propios cursos para la hacerlos adecuados para el entorno virtual. Además, debe ofrecer al alumno un método de aprendizaje y una planificación que le ayude a avanzar por sí mismo (aunque con la supervisión activa de su tutor) durante el proceso formativo.
No hay que olvidar los escenarios en los que se desarrolla la formación e-learning. El tutor debe manejar correctamente las herramientas TIC de este tipo de formación, plataformas, escuelas virtuales…
Podemos decir, en resumen, que en cuanto a formación online, el docente no sólo no pierde importancia sino que puede ser uno de los factores clave del éxito en el proceso de formación.
Laura Peña
Programadora en Grupo CONFORSA








Coincido en que el papel del docente cobra mayor relevancia en la formación e-learning, pues ha de realizar el esfuerzo para que el alumno se sienta acompañado durante toda la formación.
Teniendo en cuenta los datos sobre la participación de los españoles en las redes sociales, no debería dificultar esta formación la socialización de los alumnos, pero en la práctica si sucede. Al alumno, aunque habituado a participar en foros relacionados con temas sociales, parece que le cuesta realizar aportaciones en foros o debates relacionados con las materias de estudio del curso que está realizando.
En Venezuela enfrentamos la misma situación que plantea Nieves. En mi último curso como facilitadora virtual impuse una estrategia que alguien me sugirió con el nombre de “foro reglado” (cada estudiante tenía que hacer 2 comentarios, como mínimo, a las intervenciones de sus compañeros, así como responder a los comentarios de compañeros a sus propios aportes) y hubo, desde luego, una mayor participación, pero estoy consciente de que esa no es la situación ideal ni mucho menos.
Ciertamente, no es lo ideal. Lo ideal sería que el formador y el entorno virtual consiguieran inducir al alumno a participar espontáneamente e interactuar con los demás y aportar sus comentarios. Desde luego no es fácil…
Yo creo que el docente no debe olvidar nunca su papel de formador y que, además de transmitir información, ha de saber motivar al alumno para que vaya o quiera ir más allá de los contenidos programados.
Estoy de acuerdo contigo Salvador, ese es el logro que todo formador busca.
Creo que es muy importante que los docentes en este tipo de formacion sean altamente motivadores y se comuniquen lo más posible con los alumnos, para evitar que los alumnos puedan perder interes en el curso que estén realizado, y acabar abandonadolo, con el cosiguiente perjuicio que esto supone para las empresas de formación.
También es necesario enriquecer el contenido del curso con tareas extras y conseguir que los alumnos se comunique entre ellos para evitar que se sientan solos.
Estoy de acuerdo con que el profesor puede ser la clave del éxito en la formación on line, pero no hay que olvidar que independientemente de la modalidad en la que se imparta la formación es necesario el papel del profesor; aunque visiblemente tenga acciones diferentes que realizar (diferentes roles), moralmente tiene que tener la misma función (A PARTE CLARO ESTÁ DE INFORMAR CLARAMENTE Y RESOLVER DUDAS): motivar continuamente al alumno. Entiendo, que esto último, no es trabajo fácil para los docentes.
No creo que la formación virtual sea un obstáculo para la socialización, sino que debería ser un elemento más que puede potenciar otro modo de socializarnos y de erradicar, en parte, otros aspectos no demasiado positivos de esa misma socialización. Las nuevas tecnologías permitirán poder eliminar las distancias y realizar sesiones simultáneas donde alumnos y profesores puedan verse por videoconferencia, intercambiar información, grabar sesiones, aclarar dudas e interactuar en aulas virtuales desde cualquier parte del mundo. Esta situación es nueva, nunca se había dado algo parecido y aún es pronto para que las personas y la sociedad en la que se encuentran, puedan ir asimilando los cambios que este hecho producirá.
Opino que la labor del formador es básica, como Juan creo que, además de resolver las dudas del alumno y guiarle en el estudio de los contenidos y con el funcionamiento de las herramientas de la plataforma, debe motivar e incentivarle, debe hacer que además de aprender se entretenga, despertar su interés y hacer que se sienta “cómodo” durante el estudio del curso.
Efectivamnete el formador tiene un papel importante, pero lo principal, en mi opinion, desde luego es el propio alumno, es decir el primer interesado supuestamente es el alumno, ya debe estar motivado y sino que no se interese por el curso. Claro está que no hay que olvidar que el formador tambien tiene un papel, como bien decis debe transmitir información y sobretodo ayudar al alumno.
Un curso de formación sin tutor que lo acompañe en el proceso de formación carece de sentido. Hoy en día que el alumno se sienta acompañado y se genere un feedback donde se aclaren sus dudas, enseñe el funcionamiento de la plataforma, y lo guie es muy importante.