La formación continua y el e-learning: un futuro espléndido

Blended learning

GRUPO CONFORSA lleva años haciendo grandes esfuerzos por trasladar a las instituciones y a las empresas la necesidad de valorar el e-learning de calidad como instrumento valioso para la formación continua de los trabajadores y por consiguiente para contribuir a una sociedad preparada y a una economía competitiva.

Sin embargo es necesario definir qué es formación e-learning de calidad, porque a veces pasa por e-learning lo que no lo es y eso es altamente perjudicial para nuestro sector.

Para ayudar a evitar que eso suceda, durante este último año la Asociación de Proveedores de e-learning (APeL), de la que formamos parte, ha estado redactando un libro blanco sobre el e-learning que esperamos contribuya a clarificar este aspecto tan importante. Y también a establecer estándares de calidad tanto en los contenidos como en los procesos inherentes al desarrollo de las acciones formativas.

Por otra parte, el futuro del e-learning está estrechamente sujeto al futuro de la formación continua y en particular a la formación continua que desarrollan las empresas. Quiero transmitir optimismo cuando afirmo que ambas, formación continua y e-learning, tienen un espléndido futuro. Es un deseo desde luego, pero estoy convencido que también es una realidad porque, a pesar de la que está cayendo, su presente es razonablemente bueno y existen las bases para que pueda desarrollarse. En definitiva me baso en la certeza de que la formación continua es indispensable para mejorar individual y colectivamente.

Las bases en las que debe sustentarse el e-learning y la formación continua son reconocibles por todos, y afectan a este sector como a todos los demás, pero no por ello debemos dejar de mencionarlas:

  • Profesionalidad.
  • Calidad.
  • Rentabilidad.

La profesionalidad es un factor que debe impregnar las actuaciones de todos los que estamos involucrados en la formación continua. No solamente las de los profesionales de la formación (del e-learning en este caso); también las de los gestores o responsables de ponerla en práctica en las empresas y en las instituciones y desde luego también las de los trabajadores/alumnos que participan en las acciones formativas.

Todos debemos comprender la importancia de la formación continua para los trabajadores, para las empresas y para este país, y el esfuerzo económico que realizamos para que el sistema se mantenga, y por lo tanto debemos insistir, cada uno desde nuestra posición, en la importancia que tiene aprovecharlo.

El segundo factor a mi juicio importante es la calidad. Y en este caso si me refiero más concretamente al e-learning, porque entiendo que además debe ser una de las tendencias más claras para el futuro de esta modalidad de formación.

Definir y diseñar, gestionar e impartir formación e-learning con calidad es el único medio de conseguir resultados a medio y largo plazo. Lo contrario origina:

  • Insatisfacción en los alumnos.
  • Desafección en los gestores.
  • Suspicacias en las instituciones.

En la lista anterior se exponen no tanto los atributos del e-learning de calidad sino las consecuencias de realizarlo sin calidad. Todos los que llevamos ya muchos años empujando por el e-learning conocemos casos de prácticas inadecuadas que además han dejado poso en muchos responsables de empresas y también en instituciones. Lo que supone una barrera importante para una mayor implantación del e-learning tal y como ya sucede en otros países de nuestro entorno, donde el porcentaje de trabajadores formados utilizando e-learning es sensiblemente superior al que se da en España.

El tercer factor importante, que también va a marcar decisivamente las tendencias del sector es el precio de la formación. Debemos reivindicar ante las instituciones y en otros foros la necesidad de que el precio de la formación sea justo para el cliente y para el proveedor, porque también estamos asistiendo a una carrera de precios que van en detrimento de la calidad y que pueden poner en cuestión el futuro del sector.

El e-learning debe innovar porque está en su esencia y sin rentabilidad eso no es posible. Es importante ser competitivos, pero lo es igualmente dar a los clientes los contenidos y servicios que el e-learning requiere para contribuir efectivamente a la mejora y el reciclaje de los trabajadores.

Por último debo referirme a las tendencias del sector, por dónde irán (aunque en realidad ya están yendo) las mejores y más eficientes prácticas para impartir formación on line de calidad y verdaderamente ajustada a las necesidades de cada colectivo.

Algunos de los conceptos que están determinando las tendencias del mercado e-learning son:

  • Web 2.0.
  • Dispositivos móviles y contenidos específicos.
  • Participación y colaboración entre tutores y alumnos en el proceso formativo.
  • Transferencia eficiente de saber hacer.
  • Multiplicación de contenidos en formatos diferentes incluyendo la TV corporativa.

Yo me quedo con las posibilidades de colaboración que propicia la web 2.0 entre todos los que participan en acciones formativas y la potencial transferencia de saber hacer de forma rápida y eficiente porque creo sinceramente que está propiciando un verdadero salto de calidad.

Todos estos elementos están modificando las metodologías de impartición, que deben incorporar el uso de recursos diferentes y adaptarse al nuevo papel que pueden jugar los alumnos.

Otro tanto sucede con los profesores/tutores/formadores, que están sometidos a un permanente proceso de adaptación de sus funciones para adecuarse a las metodologías y a los recursos disponibles. Para todos nosotros, los que desarrollamos e implantamos el e-learning, la flexibilidad y una mente abierta son esenciales, y motores de nuestro trabajo diario.

Podemos afirmar que el sector del e-learning está, como casi siempre, en plena ebullición lo que desde mi punto de vista es muy interesante y gratificante profesionalmente hablando.

Sustentado en lo dicho anteriormente quiero afirmar que el futuro de la formación continua y del e-learning tiene que ser necesariamente espléndido, porque nos jugamos el futuro, no es más que otro de los factores que deben contribuir a mejorar la situación actual, pero es el factor sobre el que nosotros podemos influir.

Manuel González
Director comercial en GRUPO CONFORSA

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2 respuestas a La formación continua y el e-learning: un futuro espléndido

  1. David dice:

    Pocas cosas hay más desalentadoras que coincidir con algo en el plano teórico y constatar como la aplicación práctica va por derroteros completamente distintos. Es cierto que no es difícil predecir que el futuro de la formación debe encaminarse de forma cada vez más determinante hacia lo que se conoce como elearning. Yo también creo que ese es, o debería ser el futuro. Pero no es menos cierto que esa planta a la que se le augura un futuro esplendoroso está amenazada por gérmenes de diversa índole: unos internos y otros externos.
    Todos sabemos que la palabra elearning difícilmente podrá ser asociada de forma consistente con calidad, mientra haya empresas del ramo que por elearning entienden, en el mejor de los casos, colgar un pdf de una página web y sentarse tranquilamente a esperar que el importe de las subvenciones pase a engordar sus cuentas de resultados. Ejemplos los hay a puñados y no se ve por ningún lado la reacción de otras empresas del ramo, tendente eliminar esas hojas resecas que se van extendiendo a lo largo del tronco.
    La cosa se agrava si el hortelano (en este caso las administraciones públicas) que debería ser el máximo referente a la hora de garantizar la evolución y calidad de este tipo de formación, en el mejor de los casos se sienta al borde del sembrado a ver pasar las nubes, cuando no directamente mete la guadaña y deja sin financiación por igual a las buenas y malas hierbas. Ójala me equivoque, pero yo no veo un futuro tan espléndido.

  2. Rosa dice:

    Me parece muy interesante todo lo que aporta el artículo y entiendo la postura de David, su desencanto. Creo que iniciativas como el Libro blanco del e-learning y asociarse con otras empresas del sector son positivas. A través de ellas las empresas, que sí ofrecen formación de calidad, podrían hacer fuerza para hacer valer sus intereses.

    Un paso sería pedir que se controle o fiscalice, no sólo aspectos como la realización de controles, el tiempo de conexión,…, sino también los contenidos, formato en el que se han impartido los cursos, establecer criterios mínimos para considerar una plataforma adecuada para impartir formación bonificada. La verdad desconozco si se da esto último en la actualidad.

    El conocimiento y la formación son las armas con las que cuenta el trabajador para avanzar y afrontar los retos que presenta el mercado laboral. Por ello, en mi opinión, el propio trabajador / alumno debería ser más exigente y no admitir por formación algo que en puridad no lo sea.

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